|
La lucha por las
libertades en Venezuela
ler em português >>
El 28 de
mayo se cumplió una medida que en las navidades pasada anunció
el presidente de Venezuela: la no renovación de la concesión del
uso del espacio radioeléctrico al principal canal de televisión
del país, la cadena RCTV.

Lo que
en cuestiones normales sería una decisión legítima del gobierno,
ha levantado todo un movimiento de protestas por parte de los
estudiantes universitarios del país. Y es que la medida contra
el canal es interpretada como un cierre por razones políticas,
ya que este medio de comunicación presentaba una línea de
opinión crítica a las políticas de Chávez, y aunque es cierto
que participó en el “golpe de estado” contra Chávez en el 2002,
otros canales de televisión también lo hicieron, sin embrago
estos canales han modificado su línea editorial, y ahora son
pregobierno, por eso a ellos si se les renovó la concesión.
El
movimiento estudiantil ha dejado a muchos en estado de
perplejidad, por la contundencia y porque ha sido un movimiento
que por principio no quiere estar ligado con factores de la
oposición política venezolana, no quiere tumbar un gobierno,
sino que protesta por una medida antidemocrática del Presidente,
que marca un precedente muy negativo en la vida social del país.
También llama la atención por el civismo, la creatividad y la
forma pacífica en la que han transcurrido cada una de las
manifestaciones, aunque las primeras de ellas, el gobierno quiso
aplacarlas con medios violentos y represivos, pero eso no hizo
sino intensificar las protestas pacíficas.

El
gobierno quiso subestimar la protesta, alegando que los jóvenes
universitarios están siendo manipulados por factores políticos
de oposición, y por el mismísimo Gobierno de Estados Unidos.
Pero los estudiantes han sabido mantenerse en pie de lucha, y
han mantenido su consigna: libertad de expresión, paz e igualdad
para todos, pues el gobierno favorece descaradamente a sus
seguidores y anula las oportunidades para sus detractores. Los
manifestantes han usado distintos medios, cada uno más creativo
que otro para manifestarse; desde marchas multitudinarias, manos
pintadas de blanco en signo de paz y de no violencia, hasta
tomas silenciosa del sistema de metro con carteles y la boca
cerrada con cintas adhesivas.
A pesar
del intento de satanizar las protestas, es evidente que en
Venezuela ha surgido un actor capaz de competir emocionalmente
en popularidad con el presidente, una popularidad que ha
descendido después de la medida de no renovación de la concesión
a RCTV.
Los
estudiantes religiosos de Caracas también nos hemos unido a las
protestas, pues se cierne en el país una sombra de autoritarismo
que no deseamos, pues Venezuela ha sido una nación de larga
tradición democrática.
Lo
cierto es que las manifestaciones estudiantiles han calentado
las calles y han puesto en evidencia que la popularidad de un
presidente no le da derecho a imponer sus caprichos como medidas
de gobierno.
¿Cuánto
durarán estas protestas? Lo cierto es que los estudiantes, con
su gallardía y valentía, han tomado un lugar que debería
corresponder a los actores políticos y han sentado un precedente
que todavía es muy difícil vislumbrar sus consecuencias. La
lucha sigue para ganar espacios de diálogo y discusión en un
país donde cada día más parece abrirse una brecha entre los que
apoyan y los detractores del gobierno.
Manuel Alejandro
Torres - Venezuela |